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Soy Fabiana Sasia, Ingeniera en Sistemas, estudiante de coaching ontológico, empresaria y férrea amante del tejido en telar.
Soy curiosa, me gusta viajar por el mundo, descubrir cosas nuevas e investigar, disfruto del mundo de la tecnología, las ciencias, amo este maravilloso planeta y su naturaleza.
Tejo y coso desde los 8 años, aprendí de mis tías, madre y abuela, aunque a los 12 años hice mi primer curso de corte y confección.
Nada me hacia mas feliz en ese entonces que me regalen retazos y pequeñas madejas de lana para vestir a mis muñecas. Horas y horas de diversión garantizadas.
Cumplí 9 años y mi regalo soñado, llega a casa, una máquina de coser de juguete que cosiera de verdad. Menuda decepción me lleve cuando las puntadas se descocían una y otra vez.
Dada la situación crítica, mis padres no tardaron en traer a casa una pieza del mundo de la tecnología, una Singer a pedal, Negra.
En mi adolescencia cosía y tejía algunas cosas para mí, pero el tiempo pasaba y todos mis sueños de diseño quedaron guardados en un cofre olvidado.
Aparece una etapa de mi vida en donde solo había espacio para el trabajo y la Universidad. Estudiar, trabajar, formar una familia, todas estructuras sociales que había que cumplir, estructuras que no me ayudaban a saber quién era, qué soñaba o qué necesitaba pero que forjaron a la persona que estoy siendo hoy.
Luego de mucho andar, en el año 2016 vuelvo de vivir en Bariloche casi 4 años a la gran ciudad de Bs. As. Una amiga me cuenta que se daría un curso de telar durante todo un fin de semana, y me inscribí. El último día, nos entregan un certificado de asistencia, al recibir el mío comienzo a llorar sintiendo que una mezcla de angustia y alegría se deslizaba por mi garganta
El pasado golpeaba a mi puerta, ese cofre cerrado se volvía a abrir.
Al volver a casa comienzo a compartir el tejido en telar con mis sobrinas, el hijo de mi marido y con mi abuela. Para mi sorpresa, mientras tejíamos había mucha diversión, risas, alegría de aprender y compartir juntos.
Tejer bien o mal no importaba, elegir colores libremente pasarla bien era lo esencial.
En ese entonces mi abuela Materna, Maria Nicolasa Seco, o simplemente “Nico”, tenía más de 80 años, le temblaban un poco las manos, su memoria se perdía y ya no podía hacer todo lo que le gustaba.
Le propuse tejer una bufanda en el telar, comenzamos a las 20hs y terminamos a las 2am, estuve a su lado indicando cada paso que había que dar para pasar esos hilos a través de la urdimbre.
Hablamos de muchas cosas, nos reímos, nos enojamos, pero fue el mejor momento compartido con ella, sentí que ahí se estaba tejiendo nuestro vinculo y el de mi madre y el de mis hermanos y abuelos de mis abuelos.
Las palabras no son suficientes para transmitir el poder que tiene y tuvo ese momento. El brillo en sus ojos al ver que había podido tejer una bufanda completa con su nieta y esa energía del “poder hacer” que volvía después de tanto tiempo me mantiene unida a ella en un eterno presente.
Finalmente, la abuela termina de abrir aquel cofre que de niña había quedado olvidado ya que en ese instante descubrí que quería tener un trabajo así, como ese. Un espacio donde la gente se exprese, se divierta, comparta sus historias, sus emociones.
Crear telares y tejer en ellos lo que tenemos dentro, dejando de lado obligaciones o lo que “hay que hacer” o los “errores”.
Simplemente dejar salir lo que hay dentro usar los colores que nos gustan y tejerlos libremente,
TEJIENDO LOS COLORES DEL ALMA.